Portar los números sin apagar la centralita ni un minuto
La portabilidad es el único plazo de una migración que nadie controla del todo. Así transcurre en realidad, esto es lo que puede salir mal, y éstas son las cuatro decisiones que separan un cambio invisible de un viernes por la noche difícil.
«¿Conservamos nuestros números?» es la primera pregunta en casi todas nuestras reuniones, y esconde otra más certera: «¿cuánto tiempo vamos a estar ilocalizables?». La respuesta a la primera es sí. La respuesta a la segunda depende de cuatro decisiones que se toman tres semanas antes del cambio.
Qué es una portabilidad, técnicamente
Un número no pertenece a un operador: se asigna al abonado y lo aloja un operador. Portarlo consiste en modificar, en las bases de encaminamiento de los operadores del país, la mención del operador receptor. La operación está regulada, tiene plazos normativos, y se produce en una fecha y una hora acordadas.
Lo que eso significa en la práctica: existe una ventana, normalmente de unos minutos a unas horas, durante la cual el encaminamiento se propaga. No es un interruptor. Esa ventana hay que colocarla, no evitarla.
Las cuatro decisiones
- La fecha, y sobre todo la hora. Una portabilidad se hace fuera del horario laboral, y el día se elige en función de la actividad, no del calendario del proyecto. Para una consulta médica, el sábado por la mañana es el peor momento; para un restaurante, el martes por la noche. Preguntamos siempre cuál es la peor franja, y cogemos la contraria.
- Mantener la centralita antigua durante el cambio. Se queda encendida y localizable. Si algo no va bien, se vuelve a apuntar y son las 20:00. Apagar el sistema antiguo el día del cambio es el error más frecuente, y el único irreversible.
- El lote. No se portan trescientos números la misma noche. Se porta la cabecera y dos o tres DDI de prueba, se comprueba durante veinticuatro horas, y luego se porta el resto. Un DDI que no suena se corrige; trescientos DDI que no suenan se padecen.
- El doble encaminamiento temporal. Durante la ventana, las llamadas pueden llegar por el camino antiguo o por el nuevo. Konvoice acepta los dos y los lleva al mismo sitio. Nadie, del lado de quien llama, nota la diferencia.
El cambio que sale bien no es aquel en que todo fue rápido. Es aquel en el que, en ningún momento, fue imposible volver atrás.
Lo que puede salir mal
- Un mandato de portabilidad incompleto. El nombre del abonado en la factura no coincide exactamente con la razón social — un cambio de forma jurídica que nunca se comunicó. Es la causa de rechazo número uno, y se detecta tres semanas antes, no la víspera.
- Un número atado a un servicio que se había olvidado. Una alarma, un ascensor, un datáfono, una puerta automática. Esos números están en líneas analógicas cuyo uso ya nadie conoce. El inventario los encuentra; el cambio, en cambio, los revela.
- Un rango de DDI incompleto. Se portan del 91 XX XX 00 al 99 y resulta que el 47 se dio de baja hace seis años. El rango se rechaza en bloque.
- Un preaviso contractual. El contrato en vigor tiene permanencia, y la portabilidad no la anula. Es un derecho, pero puede costar penalizaciones que más vale haber calculado.
El calendario real
Para una empresa de cincuenta extensiones con una cabecera y un rango de DDI, el calendario que solemos cumplir:
- Semana 0 — inventario de lo existente. Dos horas con su equipo, y la lista de números, extensiones, colas y horarios.
- Semana 1 — Konvoice se monta en paralelo. No se cambia a nadie. Se aprovisionan los teléfonos de prueba.
- Semana 2 — sede o servicio piloto en producción real, con números nuevos. Los demás siguen como antes.
- Semana 3 — presentación de los mandatos de portabilidad. Aquí empieza el plazo que no controlamos.
- Semana 5 o 6 — cambio de la cabecera y de los DDI de prueba, fuera del horario laboral. Comprobación a la mañana siguiente.
- Semana 6 o 7 — el resto de los DDI. La centralita antigua se apaga una semana después, no esa misma noche.
De dos a seis semanas, por tanto, de las cuales tres son plazo administrativo. Cuando un proveedor anuncia una migración completa en diez días, cuenta a partir del momento en que se acepta la portabilidad; es una forma honesta de contar que responde a una pregunta distinta de la suya.